Discursos Marianos

Esta tarde he tenido ocasión de leer el discurso de investidura de Mariano Rajoy. La impresión que  causa su lectura se puede resumir en dos palabras: Muy Triste.

El texto que ha facilitado el Partido Popular sigue representando más de lo mismo. Y puede verse una `mano oculta’ del redactor en distintos pasajes del texto. Y se ve aún más claro cuando se exploran los temas que “el candidato” presenta como relevantes, y se contrasta con aquellos que no lo son.

Sólo a modo de ejemplo. Para nuestro próximo presidente es irrelevante la explicación de medidas referidas a la seguridad ciudadana. Para nada se mencionan las múltiples mujeres que son cotidianamente maltratadas por quienes conviven (o convivieron) con ellas. Sin embargo, su primer pensamiento está dedicado a las víctimas del terrorismo. Qué asimetría más indigna de un gobernante.

Pero entremos en el contenido del discurso. Lleno de ideas bizantinas y propuestas huecas. Diagnostica lo evidente, pero no sabe qué hacer, y mucho menos cómo hacerlo. Podríamos resumir el discurso a partir de los tres elementos siguientes:

  1. La herencia que el PSOE recibió del gobierno de Aznar fue inmejorable;
  2. El PSOE nos ha llevado a la ruina (aunque no se trata de mirar al pasado… nuestro presidente tiene una gran Memoria Histórica… reciente); y
  3. Pase lo que pase, el Sr. Rajoy será el acreedor de todos los aciertos, aunque nunca se podrá considerar responsable de errores.

Tal vez sea un poco alarmista en la última afirmación. Seguramente será mejor parafrasear el discurso, que dice textualmente

“Porque han de ser los españoles, y no el Gobierno, los motores del cambio, los protagonistas de la reforma, los agentes de la recuperación.”

¡Qué triste es padecer de pérdida de memoria selectiva! Seguramente Rajoy no recuerda como Aznar descapitalizó el país privatizando las empresas más rentables. Desde aquel momento España empezó a funcionar como un ciudadano que vende el piso para vivir de alquiler. Y cree tener tal poder adquisitivo que no repara en gastos. Pasados 14 años de la venta del piso se encuentra que es incapaz de pagar el alquiler. Y, además ya no le queda nada que vender. Pero claro, la culpa siempre es de … “los otros”. Seguramente a Rajoy le gusta esa gran película de Amenábar.

Pero, ¿qué más se vislumbra en el “discurso Mariano”? En primer lugar, y necesitados como estamos en enjugar las finanzas públicas, comenzaremos saneando el sistema financiero. Es lo más importante. Nacionalizaremos los activos tóxicos del sistema financiero español, para que los “probes banqueros” no tengan que pasar hambre. Pero, ¿sólo eso? ¡No! bajaremos los impuestos a los pobrecitos patrones para que puedan seguir haciendo EREs y comprarse coches de “relujo”. Conseguirán que la enseñanza sea gratuita (eliminando el bono-libro, no pagando a los libreros los bono-libros de los años anteriores y financiando las escuelas privadas con fondos públicos). Re-estructuraremos (i.e. privatizaremos) las pocas agencias (y otros organismos autónomos) que funcionen, y suprimiremos aquellas que no hagan lo que don Mariano quiera. Sanearemos las cuentas de las televisiones públicas para luego privatizarlas. Eliminaremos aquellas universidades públicas que no se sitúen entre las 150 mejores del mundo. Así podremos garantizar alumnado para las universidades privadas.

Todo lo propuesto es fácil de conseguir. Ya lo ha dicho nuestro futuro presidente. Es más, por si algo sale mal, el límite planteado es el 2020, por lo que no tiene que cumplirse en esta legislatura. Por consiguiente, como diría González, hemos de estar tranquilos. No pasa nada. España irá bien.

Sin embargo, quedan cosas en en discurso que no me quedan claras.

  1. ¿Conseguirá que los estudiantes sean mejores con un Bachillerato de tres años? ¿No será una propuesta para retrasar el acceso de los jóvenes a la Universidad, o la reforma consiste en llamar 1º de Bachiller al 2º de la ESO?
  2. ¿Cómo conseguirá que en la Comunidad Valenciana no se sigan guardando las facturas el el cajón? ¿Inventará un museo para las facturas o realmente se acabarán pagando no más tarde del 2020?
  3. Las medidas fiscales para favorecer los planes de pensiones, ¿serán suficientes para que el público invierta? Tal vez pretenda subir, por Real Decreto, la cotización en bolsa de los valores en que invierten los distintos fondos…
  4. Habida cuenta que contará con los médicos para estudiar la reforma sanitaria, ¿negociará con los obispos si el viernes santo ha de celebrarse en lunes? (para que todas las fiestas sean ese día de la semana)
  5. Descender el desempleo, aumentar la edad de jubilación, deshacerse de un sinfín de empleados públicos, tener saneadas las cuentas de las Administraciones Públicas, aumentar las pensiones, sanear los activos tóxicos de los bancos, bajar los impuestos, subir el sueldo de los políticos… ¿Se puede conseguir sólo negando un grupo parlamentario a Amaiur? ¿O hará falta alguna medida más?

Por favor, si alguien me ayuda a aclarar las últimas cuestiones, le estaré eternamente agradecido.

Reforma Institucional y Academia

 Desde hace muchos años se reclama una mayor interrelación entre la  academia y la sociedad civil.  Seguramente esté armado de razón quien  plantee dichas reivindicaciones. Sin embargo, no es  frecuente  encontrar quien postule un marco idóneo para tal encuentro. Y, entre  las múltiples  verdades que uno pudiera verter sobre este tema hay una  que, para muchos académicos, no  encuentra solución. Nos esforzamos  por obtener resultados. Justificamos su interés para la  sociedad. Pero  somos incapaces de llegar a la sociedad. ¿Por qué? Seguramente porque  no  tenemos ningún interlocutor social con quien podamos compartir  nuestros hallazgos. Y es que, en España, los académicos sólo llamamos  a las puertas de la sociedad para pedir dinero. Así que, si no  buscas dinero, no tienes nada que sea de interés. Y si buscas dinero… necesitas tener contactos. No importa qué ofrezcas. Las puertas no las abren los proyectos, ni los resultados, ni el interés de    la sociedad en los mismos. Las puertas las abren los contactos.

Y esta introducción ¿qué tiene que ver con el título? Como el lector acabará comprobando, mucho.

Tal vez recuerde el lector que hace apenas dos años se realizó en España el primer transplante cruzado de riñón. Ya hacía 5 años que el Comité de Transplantes de Riñones de Nueva Inglaterra (EE.UU.) contaba con el apoyo de un equipo de economistas que había diseñado un sistema de asignación que mejoraba sustancialmente el procedimiento previamente empleado. Mientras que en Estados Unidos este programa funciona, en España nos lamentamos de no disponer de los medios informáticos adecuados para ponerlo en marcha. (Véase El País, 10 de noviembre de 2010).

En una sintonía similar se encuentra la distribución de plazas escolares en I-3. Aunque con mucho mayor retraso en este caso. El curso 2005-06 el área de Boston (EE.UU.) decidió reformar el sistema de distribución de plazas escolares. Fue el mismo equipo de economistas, encabezados por el Profesor Roth, de la Universidad de Harvard, quien asesoró al comité escolar bostoniano de la conveniencia de tal reforma. A Boston le siguieron Nueva York y San Francisco, cuyas autoridades desearon ser asesoradas. El sistema que existía en Boston tiene múltiples similitudes con el empleado en España. Y originaba en los padres bostonianos los mismos quebraderos de cabeza que hoy en día ocupan a muchas familias en España. La solución es muy sencilla, pero ha de adoptarse.

¿Dónde reside el problema? En la falta de comunicación de los académicos con la Administración. Afortunadamente en España disponemos de académicos que podrían ayudar a mejorar el sistema de asignación en el caso transplantes de riñones cruzados. También disponemos de académicos capaces de mejorar los procesos de asignación de plazas escolares. En España, por suerte, hay mucho talento. Sin embargo, estas reformas institucionales no se podrán emprender si falta comunicación. Academia y Administración, ¡Qué pareja tan triste!

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.